Quiénes pueden superarse...

Existen ciertas condiciones que deben cumplir las personas que quieren emprender el camino de la superación personal. En primer lugar, deben querer superarse. Esto puede parecer una perogrullada, pero hay un motivo para requerirlo. Hay algunas personas que dicen que les gustaría ser mejores, pero... no están seguras, tendrían que pensarlo un poco más todavía.
Para estar en condiciones de superarse, la persona debe tener en primer lugar la intención de hacerlo. Con esto quiero decir que el proceso de cambio es algo que surge del interior de la persona y no puede ser impuesto desde el exterior. Si una autoridad cualquiera decidiera, en un país, forzar a sus conciudadanos a superarse, no lo lograría. Tal vez conseguiría obligarlos a adoptar una apariencia de superación, pero la superación solamente la conseguirían aquellos que de todas maneras lo hubieran hecho sin ser obligados.
Esto no quiere decir que no se pueda, durante la infancia, transmitir a los niños valores propios de la persona evolucionada. La infancia es un período de aprendizaje, y tanto pueden aprenderse cosas malas como cosas buenas. La enseñanza será provechosa en la medida en que sea transmitida a través del ejemplo y en que coincida con las tendencias congénitas del niño.
La infancia es un período de aprendizaje de hábitos. El significado de esos hábitos, sin embargo, solamente será comprendido cuando la persona alcance la adultez. El niño aprende por imitación, el adulto por convicción. Para estar convencido de la importancia de aprender algo, se debe tener un poder de comprensión que solamente se alcanza en la edad adulta.
Comprender la conveniencia del cambio es algo que se puede dar de una manera traumática o no. Existen personas a las que todo les sonríe en la vida, que no tienen preocupaciones ni pesares, y que, sin embargo, un día dan la sorpresa a los que las rodean de manifestarse dispuestas a abandonar todo lo que tienen y emprender una nueva vida.
Cuando se produce un cambio como el descripto, la única manera de explicarlo es como el resultado de un proceso interno de maduración. Por el contrario, existen otros cambios que se producen a raíz del sufrimiento repetido o de un gran sufrimiento inesperado.
Puede ocurrir que la persona llegue a la conclusión de que no tiene sentido seguir sufriendo y decida hacer un cambio en su vida. O bien un acontecimiento como la muerte de un familiar puede llevar a la persona a replantearse los supuestos que han estado rigiendo su vida.
En resumen, estará en condiciones de superarse aquel o aquella que tenga la intención real de hacerlo y la comprensión que solamente otorga la madurez vital. Esta comprensión para algunos llega más temprano y para otros más tarde o nunca. La edad cronológica es generalmente un buen indicativo de la adultez, pero falla en algunos casos. Una persona puede ser mentalmente adulta a los dieciocho años y otra no llegar a serlo todavía a los cuarenta y cinco.
Una vez que se ha tomado la resolución de emprender el cambio y se ha comprendido qué es lo que hay que cambiar, queda todavía un largo camino por delante. Ese camino solamente podrán recorrerlo aquellos que además tengan la cualidad de la persistencia.

Comentarios

Anónimo dijo…
gracias a Dios por intiresny

Entradas populares