domingo, julio 29, 2007

Pensamientos de un Guerrero de la Luz...

Un guerrero de la luz nunca olvida la gratitud.
Durante la lucha, fue ayudado por los ángeles;
las fuerzas celestiales colocaron cada cosa en su lugar
y permitieron que él pudiera dar lo mejor de sí.
Los compañeros comentan: "¡Qué suerte tiene!".

Y el guerrero a veces consigue mucho más de lo que su capacidad permite.
Por eso, cuando el sol se pone, se arrodilla y agradece el Manto Protector que lo rodea.
Su gratitud, no obstante, no se limita al mundo espiritual;
él jamás olvida a sus amigos, porque la sangre de ellos
se mezcló con la suya en el campo de batalla.

Un guerrero no necesita que nadie le recuerde la ayuda de los otros;
él se acuerda solo y reparte con ellos la recompensa.
Todos los caminos del mundo llevan hasta el corazón del guerrero;
él se zambulle sin vacilar en el río de las pasiones que siempre corre por su vida.

El guerrero sabe que es libre para elegir lo que desee;
sus decisiones son tomadas con valor, desprendimiento y
- a veces - con una cierta dosis de locura.
Acepta sus pasiones y las disfruta intensamente.
Sabe que no es necesario renunciar al entusiasmo de las conquistas;
ellas forman parte de la vida y alegran a todos los que en ellas participan.
Pero jamás pierde de vista las cosas duraderas,
y los lazos creados con solidez a través del tiempo.

Un guerrero sabe distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo.

"Es curioso - comenta para sí el guerrero de la luz .
Cuánta gente he conocido que en la primera oportunidad intenta mostrar lo peor de sí mismo. Esconden la fuerza interior detrás de la agresividad;
disfrazan el miedo a la soledad con aires de independencia.
No creen en su propia capacidad, pero viven pregonando a los cuatro vientos sus virtudes.
"El guerrero lee estos mensajes en muchos hombres y mujeres que conoce.
Nunca se deja engañar por las apariencias y permanece en silencio cuando intentan impresionarlo.
Pero usa la ocasión para corregir sus propios fallos,
ya que las personas son siempre un buen espejo.

Un guerrero aprovecha toda y cualquier oportunidad para enseñarse a sí mismo.

miércoles, julio 25, 2007

Indecisiones...

Un viajero muy cansado llegó a la orilla de un río y se percató que No había un puente por el cual se pudiera cruzar.
Era invierno y la superficie del río se hallaba congelada.
Obscurecía y deseaba llegar pronto al pueblo que se encontraba a poca distancia del río, mientras hubiera suficiente luz para distinguir el camino.

Llegó a preguntarse si el hielo sería lo suficientemente fuerte para soportar su peso.
Como viajaba solo y no había nadie más en los alrededores, una fractura y caída en el río congelado significaría la muerte; pero pasar la noche en ese hostil paraje representaba también el peligro de morir por hipotermia.

Por fin, después de muchos titubeos y miedos, se arrodilló y comenzó, muy cauteloso, a arrastrase por encima del hielo.
Pensaba que, al distribuir el peso de su cuerpo sobre una mayor superficie, sería menos probable que el hielo se quebrara bajo su peso.
Después de haber recorrido la mitad del trayecto en esta forma lenta y dolorosa, de pronto escuchó el sonido de una canción detrás de sí.

De la noche salió un carruaje tirado por cuatro caballos, lleno de carbón y conducido por un hombre que cantaba con alegría mientras iba en su despreocupado camino.
Allí se encontraba nuestro temeroso viajero, arrastrándose con manos y pies, mientras, a su lado, como un viento invernal, pasaba el alegre y confiado conductor con su carruaje, caballos y pesada carga por el mismo río.

Esta historia nos ilustra cómo muchas personas pasan por las dificultades que les presenta la vida:
Unos se quedan en la orilla de la indecisión, incapaces de decidir qué camino tomar.
Otros prefieren permanecer allí, tratando de reunir suficiente valor para llegar al otro lado del problema en que se encuentran.
Algunas personas se arrastran en la vida por temor a que las dificultades se les vuelvan adversas (se les rompa el hielo).
Su fe no es lo bastante fuerte para sostenerlos de pie en medio de la adversidad.
Existen los que van silbando por el camino.
Saben en quién tienen puesta su confianza y su fe es inquebrantable.

lunes, julio 23, 2007

Para alguien muy especial...

No existe un momento del día
en que pueda apartarme de ti
el mundo parece distinto
cuando no estas junto a mi.

No hay bella melodía,
en que no surjas tu
ni yo quiero escucharla
si no la escuchas tu tambien.

Es que te has convertido
en parte de mi alma.
Ya nada me consuela
sino estas tu también.

Mas allá de tus labios
del sol y las estrellas
contigo a la distancia
amada mía estoy

Gracias por los momentos dados,
por estar conmigo a pesar de las cosas,
por contar contigo siempre,
porque a pesar de muchas cosas te das un tiempo para mi,
Gracias por todo....

viernes, julio 20, 2007

Reflexiones sobre la amistad...

Sobre discusiones que no son peleas

"Trata de verlo de mi modo", dice una hermosa canción de Lennon & Mc Carteney,
"Podemos solucionarlo".
¿Por qué pasamos tanto tiempo esperando que sea el otro el que tenga que "ceder"?
Acaso porque tendemos a ver la discusión como una competencia en la que sólo uno puede "ganar".
¿Contra quien competimos?
Quizá el adversario no sea más que nuestro propio temor al cambio...
descubrir que estábamos equivocados total o parcialmente y que deberíamos
adaptarnos a una nueva situación.

Intentar verlo de otro modo, ponerse en los ojos del otro...
es poder entender mejor la realidad. Acordar más adecuadamente las observaciones intersubjetivas, ajustar la lente.
Discutir es construir.
Escuchar serenamente el argumento del otro es una actitud inteligente.
Porque el conflicto (entre lo que yo sostengo y el otro cuestiona)
es el motor del conocimiento dicen los constructivistas y creo que es una buena definición.
Por eso, evadir las discusiones es perderse lo más rico de la comunicación.
Y es algo que solo depende de nosotros.

Sobre la fragilidad del vínculo

Para que exista amistad no es necesario
un lazo de sangre ni que un contrato formal sea celebrado.
La amistad es un vínculo frágil en el que las partes asumen un compromiso tácito
en el que el respeto y la confianza son la sutil estructura sobre la que se construye la comunicación.

Hay quienes creen que la amistad es incompatible con otras relaciones.
Pero por el contrario, es posible que ésta no sea sino una sólida y enriquecedora base...
¿por qué no ser amigos de colegas, parejas, socios, maestros... y discípulos?

Pensémoslo de este modo: la amistad puede tener tantas formas como la capacidad de dar lo mejor de nosotros mismos adaptándonos a las circunstancias.

Los amigos se necesitan entre sí justamente porque no se necesitan.
Esta es la desinteresada paradoja que pone en evidencia la autenticidad de una amistad.
La fragilidad deja traslucir una secreta fortaleza que solamente se configura cuando en perfecto equilibrio, libertad y generosidad habilitan la serena dimensión en la que los verdaderos amigos pueden descubrirse mutuamente.

miércoles, julio 18, 2007

Las Espinas...

Era víspera del Día de Acción de Gracias.
Pero Sandra se sentía muy infeliz cuando entró en la floristería.
Su hijo estaría naciendo si no lo hubiese perdido en un accidente de automóvil…
Lamentaba mucho su pérdida.
No bastando éso, aún había posibilidad de que su marido sea transferido.
Y, para completar, su hermana canceló la visita que le haría en el próximo feriado.
Acción de Gracias? Agradecer qué? se preguntó.
Una amiga tuvo el coraje de decir que el sufrimiento era una dádiva de Dios, que hacía madurar y fortalecer…

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la vendedora, diciendo:
- Quiere un arreglo tradicional o le gustaría innovar con lo que yo llamo , Especial? Está buscando algo que realmente demuestre gratitud en el Día de Acción de Gracias?
Sandra explicó que nada tenía para agradecer y la otra replicó, enfática:
- Pues tengo el arreglo perfecto para usted!.

En ese momento entró una cliente que vino a buscar su pedido: un arreglo de follajes y largos y espinosos tallos de rosa.
Todo muy bien arreglado, pero no había ninguna flor.
Sandra quedó pensando por qué alguien pagaría por tallos de rosa, sin flor.
- Éste es el “Especial”.
Lo llamo Buquet de Espinos de Acción de Gracias
- explicó la vendedora.
- Pero qué la llevó a crear el buquet de espinas?
- preguntó Sandra.
- Aprendí a ser agradecida por las espinas…
Siempre agradecí a Dios por las buenas cosas en mi vida y nunca le pregunté por qué esas buenas cosas sucedían.
Pero cuando vinieron cosas malas, yo lloré y grité:
“POR QUÉ? POR QUÉ YO ?!”.
Demoré para aprender que los tiempos difíciles son importantes para nuestra fe y nuestro fortalecimiento.
Delante de las dificultades nos aproximamos a Dios y valorizamos la vida y sus buenos momentos.
Sandra recordó lo que su amiga le había dicho, y exclamó:
- Perdí mi bebé y yo estoy enojada con Dios…
En ese momento entró un hombre en el negocio, que también venía a buscar un arreglo de tallos espinosos.
- Ésto es para su esposa?
- preguntó Sandra, incrédula.
Pero por qué ella quiere un buquet como ése?
- Mi esposa y yo casi nos divorciamos, pero con la gracia de Dios, nosotros enfrentamos problema tras problema y salvamos nuestro casamiento.
El arreglo Especial nos recuerda los tiempos “espinosos”.
Etiquetamos cada tallo con uno de los problemas enfrentados y damos gracias por lo que él nos enseñó.
Yo le recomiendo el arreglo Especial!
- No sé si puedo ser agradecida por los espinos en mi vida.
Es todo tan reciente…
La vendedora respondió, cariñosamente:
- Mi experiencia me mostró que los espinos vuelven las rosas más preciosas.
Apreciamos más el cuidado providencial de Dios durante los problemas que en cualquier otro tiempo.
Lágrimas rodaron por la cara de Sandra.
- Llevaré una docena de estos tallos largos y llenos de espinas, por favor.
Cuánto le debo?
Nada.
Nada además de la promesa de que permitirá que Dios cure su corazón.
El primer arreglo es siempre por mi cuenta.

La vendedora sonrió y pasó una tarjeta a Sandra.
- Colocaré esta tarjeta en su arreglo, pero tal vez usted quiera leerlo primero.
Y Sandra leyó:“Mi Dios, yo nunca agradecí por mis espinas.
Yo agradecí mil veces por mis rosas, pero nunca por mis espinas.
Enséñame el valor de mis espinas.
Muéstrame que, a través de mis lágrimas, los colores de Tu arco iris son mucho más brillantes.”

lunes, julio 16, 2007

Para no vivir en vano...

Si consigo evitar que un corazón se rompa, no habré vivido en vano.
Si consigo aliviar el dolor de una vida, calmar una pena,
o tan sólo que el zorzal desvalido vuelva a su nido, no habré vivido en vano.
Quien hace algo para ayudar sincera y gratuitamente a los demás, no ha vivido en vano.
Vive en vano solamente aquel que se cierra, estéril, en su egoísmo.
Aquel que pasa distraído a la vera de quien sufre.
Vive en vano el que sólo piensa en acaparar y nunca en compartir.
Nada de lo que hayas hecho en favor de los demás será inútil.
Al final de tu vida, lo que de verdad tendrá importancia será la ayuda que habrás prestado a los otros.

En el momento de la verdad, solamente los otros constituirán tu recompensa.

Al fin y al cabo, no olvido las palabras de Uno que dijo que “Es mejor el dar que el recibir”.

viernes, julio 13, 2007

Atraemos lo que tenemos...

Como las cosas que más amamos y más tememos
tienden a ocupar nuestros pensamientos gran parte del tiempo,
atraemos justamente esas cosas.
¿Alguna vez has echado a perder completamente una nueva muda de ropa
la primera vez que te la pusiste? Justo cuando pensabas:
«No quiero ensuciar esta camisa nueva tan bonita»,
y tu bolígrafo empezaba a chorrear tinta dentro del bolsillo superior.
¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir:
«En los últimos doce años que tuve mi viejo auto no le hice ni un raspón;
pero en cuanto me entregaron mi primer auto nuevo, me empezaron a chocar».

Incluso si decimos «no quiero que pase tal cosa», gravitaremos justamente a eso.
Nuestra mente no puede desplazarse en sentido negativo con respecto a las cosas,
no puede hacer más que moverse hacia ellas.
¿Alguna vez se le ocurrió pensar, en vísperas de un evento especial o de una fiesta:
«Espero no enfermarme porque esto no me lo quiero perder?» .
Al final resultó que te enfermaste y te lo perdiste, ¿no es cierto?.
Estos mismos principios se manifiestan en la pobreza, la mala salud y en su trabajo.

Si no paramos de comentar, pensar y leer acerca de «cosas malas»,
gravitaremos subconscientemente hacia ellas; la gente de éxito se desplaza hacia el éxito.
Los fracasados tratan de escapar del fracaso.
El más importante principio mental que puede transformar a los perdedores
en triunfadores es concentrarse en lo que uno quiere;
sin embargo, vivimos hablando en negativo, quejándonos de lo que no tenemos
y hablando de lo que queremos evitar.

Es el «Yo puedo» y no el «No puedo», pues al cerebro no le importa
lo que sigue después del ‘no’, él entiende que es ‘no’.
Eso es un callejón sin salida, debemos concentrarnos
en lo que queremos lograr a nivel personal.
Cuando tememos perder algo, nos ponemos en posición de perderlo.

Estas leyes obran con el mismo poder en nuestras relaciones amorosas.
Cuando tememos perder el amor de alguien, de inmediato nos ponemos en peligro de perderlo. La moraleja es «concéntrate en lo que tienes y disfrútalo, no pienses en perder lo que posees».
Enfoca tu atención en lo que deseas; si dejas que tus temores te obsesionen,
éstos te abrumaran.

En realidad, el principio de atraer lo que se teme es hermoso;
implica el reto de enfrentar nuestros miedos y mediante ellos superarnos.
¿Cómo podremos crecer si las cosas que tememos se alejan de nosotros?.
¿Cómo desarrollarnos si nunca nos enfrentamos con lo que nos produce temor?.
Las leyes universales nos demuestran que podemos vivir perfectamente sin aquello
que tanto tememos perder.
Debemos aprender a disfrutar lo que tenemos y dejar de pensar y sufrir por lo que no tenemos. Debemos vivir el presente.

Temí, hasta que .....

Temía estar solo hasta que aprendí a disfrutar de mi propia compañía...
Temía fracasar y me di cuenta que es la mejor
oportunidad para aprender...
Temía a lo que opinaran los demás y reconocí
que lo importante es mi opinión acerca de mí mismo.
Temía la ingratitud y encontré que el dar era mi regalo.
Temía que me rechazaran y reconocí que la mayoría
de los rechazos están en mi propia exageración.
Temía el dolor hasta que aprendí que yo podía
retenerlo ó soltarlo.
Temía a la verdad y descubrí en ella la oportunidad
de liberarme.
Temía a la muerte hasta que aprendí a vivir con
plenitud cada instante.
Temía al resentimiento hasta que me di cuenta que
es a mí a quien hace daño.
Temía el ridículo hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía envejecer hasta que encontré que cada estación
tiene su encanto.
Temía al pasado hasta que reconocí que todo fue perfecto.
Temía al cambio hasta que encontré que en él estaban mis
tesoros del futuro.

Reconoce que el temor,
siempre estará para recordarte
que tú sabes ser más grande que tus sombras,
como muchas, muchas veces lo has sido.

miércoles, julio 11, 2007

Sabes Amar...?

Yo estoy aprendiendo.
Aprendiendo a aceptar a las personas,
aún cuando ellos me defraudan, cuando ellos escapan del ideal que yo tengo para ellos.
Cuando ellos me hieren con palabras ásperas o las acciones irreflexivas.
Es difícil de aceptar a las personas así como ellos son, y no como yo quiero que sean.
Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo.
Yo estoy aprendiendo a amar.
Yo estoy aprendiendo a escuchar, para escuchar con los ojos y oídos,
para escuchar con el alma y con todos los sentidos.

Para escuchar qué dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos,
las manos inquietas.
Para escuchar el mensaje que esconden las palabras, para descubrir la angustia enmascarada,
la inseguridad disfrazada y la soledad encubierta.
Para penetrar la sonrisa falsa, la felicidad simulada, la adulación exagerada.
Para descubrir el dolor de cada corazón.
Poco a poco, yo estoy aprendiendo a amar.
Yo estoy aprendiendo a perdonar, porque el amor perdona, limpia las heridas y borra las cicatrices que la incomprensión e insensibilidad grabaron en el corazón herido.
El amor alivia la herida que dejaron los pensamientos dolorosos.
No cultiva las ofensas con las piedades y autocompasión.
El amor perdona, da olvido, extingue todo el dolor en el corazón.
Yo, paso a paso, estoy aprendiendo a perdonar, a amar.
Yo estoy aprendiendo a descubrir el valor.
Yo estoy aprendiendo a descubrir el valor dentro de cada vida, de todas las vidas, el afecto y aceptación, para las experiencias duras, vivido a lo largo de los años.
Yo estoy aprendiendo a ver, en las personas, su alma, y las posibilidades que Dios les dió.
Yo estoy aprendiendo, pero cómo es lento el aprendizaje!!
Cómo es difícil amar, como Cristo amó!!
Aunque, tropezando, vagando, yo estoy aprendiendo…
Aprendiendo a poner de lado mis propios dolores, mis intereses, mi ambición, mi orgullo, cuando éstos impiden el bienestar y la felicidad de alguien!
Cómo es duro amar!!!
No permitas que nadie venga a tí sin irse mejor y más feliz.

Se la expresión viviente de la bondad de Dios;
bondad en tu cara,
bondad en tus ojos,
bondad en tu sonrisa.

MADRE TERESA

sábado, julio 07, 2007

Una mañana un joven recibió una llamada de su ex-novia, en la cual le decía…
“Yo también sentí lo mismo que tu anoche…
Te espero dentro de una hora en el parque, junto al pequeño muelle del lago.”

El puso el teléfono en su lugar y su impresión fue un poco aterradora, ya que un día antes había soñado a su ex novia, con la cual había quedado en malos términos y por rencores y orgullos ambos perdieron la comunicación de pareja y amistad.

Tomó una ducha, se arregló y pensó en decirle a sus amigos que ella le había llamado, pero prefirió dejarlo en privacidad…
Total, era el momento para que ambos volvieran a cruzar palabras, ya que el orgullo no debe ser eterno, ni mucho menos un castigo en juicio….

El joven se dirigió al parque, se acercó al pequeño muelle y se sentó, observando y pensando que iba a pasar, qué le diría su ex novia? De qué iba hablar?

Miraba a la gente pasar y entre esa gente la vió, su ex novia se acercaba a él de forma misteriosa… la vió extraña, vestía totalmente diferente!
No vestía sus ropas frecuentes, ahora vestía un vestido blanco, que hacía ver en su rostro una extraña palidez.
Su mirada reflejaba una paz inmensa, lucía tan hermosa.
Era como si destellara rayos de luz……

Vestía unos zapatos impecablemente limpios del mismo color del vestido…..
El intentó decirle hola pero ella le dijo…
- “Caminemos….”

Ella comenzó la conversación…..
- “He sabido que has estado triste y que has tenido muchos problemas…..
Te he soñado llorando… te he escuchado gritar afuera de mi casa…
Y no me acercaba a ti, debido a las circunstancias, debido a tontos orgullos.
Yo sé que tú no querías saber nada de mí…
Y no te culpo… Ambos nos lastimamos demasiado, nos hicimos mucho daño y logramos alejarnos….
No vengo a discutir…
No vengo a pedirte perdón…..
Solo he venido a decirte que aunque las cosas no se arreglaron en su debido momento …
Yo creo que nunca es tarde…….Sabes?
Esperé a que tú me llamaras, para poder platicar…
Pero tu llamada nunca llegó….
El esperarte… el pensar en ti… Borró mi apetito…Se robó mis días de sol… y me fue venciendo poco a poco….
Sin embargo guarde Fe… y dije ‘él llamará’….
Más nunca lo hiciste….No te culpo pero sí te comprendo…. Sé lo que sentiste anoche… sé lo que te pasó, yo también lo sentía en ese momento, pero con mucho más dolor… Grité tu nombre mil veces… y grité mil veces perdón.
Qué lástima que no me hayas escuchado…
Qué lástima que no me hayas llamado… Pero, ¿sabes amor?
Creo que nunca es tarde para perdonar y si te pedí que vinieras al parque fue para entregarte esto….
Ella le entregó en sus manos una cruz, la cual era símbolo del amor de los dos…
Esta cruz es mi cuerpo…
Esta cruz es quien soy…
Te amo y quiero que la conserves contigo por el resto de tu vida….”

El se quedó sin palabras mientras gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas….
La gente lo miraba y lo señalaban….
Alguien le preguntó:
- “Joven: está usted bien?”
Y él respondió:
- “Sí, ¿por qué?”
- “Lo veo caminar y lo veo llorar… Le sucede algo?….”
- “Nada, gracias, simplemente estoy conversando con ella…”

La persona que preguntó se retiró extrañada del lugar…
El acompañó hasta su casa a su ex novia, ella le pidió que por favor la esperara afuera y él accedió…
Ella nunca lo hacia esperar en el patio…
Se quedó 10 minutos esperando… y no regresaba.
De pronto escuchó voces y vió salir de la casa al papá de ella, con cara triste y ojos llorosos…
Lo abrazó y le dijo:
- “Se nos fue, se nos fue…….”

Una extraña sensación recorrió todo su cuerpo y entró corriendo a la casa, entró a la recamara de su ex novia…
En ella se encontraba la mamá de ella… abrazada del cadáver de la chica, el cual reflejaba en su rostro una profunda tristeza.

El joven, con llanto y un nudo en la garganta, le preguntó a la Señora:
- “Qué sucedió? Dígame que sucedió…”
- “Dice el doctor que murió de tristeza…
Ella dejó de comer… dejó de reír….
No sabemos si el desamor la alejó de todo…
No sabemos si el sentimiento de culpa la hizo infeliz…
Te ha dejado esta carta…”

El comenzó a leer….
“Sabes amor? Yo también sentí lo mismo que tú….
El aire empieza a faltarme, Intento gritar pero no puedo, luces blancas iluminan mi recámara…me voy para siempre amor….
Gracias por haber ido al Lago… gracias por estar aquí…
Aunque en vida no me pudiste perdonar…
Sé que ahora lo harás frente a mi…..”
El miró el cadáver…

Y sólo dijo:
- “Perdóname tú a mí……”

En el amor, en la amistad…en la familia… no dejemos entrar sentimientos mezquinos en nuestro corazón, como lo son el rencor, el odio, el orgullo, la ira, etc….

Aprendamos a perdonar y a pedir perdón
No dejemos que mañana sea demasiado tarde…
Mírense a los ojos…

y sientan lo bello que es “vivir y perdonar”.

jueves, julio 05, 2007

Cielo o Infierno...

Según cuenta un antiguo relato japonés, un belicoso Samurai desafió en una ocasión a un maestro en artes marciales a que le explicara el concepto de cielo e infierno.
Pero el monje respondió con desdén: "No eres más que un patán.
¡No puedo perder el tiempo con individuos como tú!".
Herido en lo más profundo de su ser, el Samurai se dejó llevar por la ira,
desenvainó su espada y gritó: "Podría matarte por tu impertinencia".
Eso, repuso el monje con calma, "es el infierno".
Desconcertado al percibir la verdad en lo que el maestro le señalaba
con respecto a la furia que lo dominaba, el Samurai se serenó, envainó la espada
y se inclinó, agradeciendo al monje la lección.
Y eso, añadió el monje, "es el cielo".

"La paz interior se halla cuando el que la busca deja de hacerlo,
no por haberla encontrado, sino por descubrir que siempre estuvo con él
y no fuera de él".

domingo, julio 01, 2007

Tal vez...

Tal vez yo voy a envejecer muy rápido, pero lucharé para que el día haya valido la pena.

Tal vez sufra innumerables desilusiones en el transcurso de mi vida, pero haré que ellas pierdan la importancia delante de los gestos de amor que encuentre.

Tal vez yo no tenga la fuerza para realizar todas mis ideas, pero jamás me consideraré un derrotado.

Tal vez en algún instante yo sufra una terrible caida, pero no me quedaré mucho tiempo mirando para el suelo.

Tal vez un día el sol deje de brillar, pero entonces ire a bañarme en la lluvia.

Tal vez un día yo sufra alguna injusticia, pero jamás iré a asumir el papel de víctima.

Tal vez yo tenga que enfrentarme con algunos enemigos, pero tendré la humildad para aceptar las manos que se extendierón hacia mi.

Tal vez en una de esa noches frias yo derrame muchas lágrimas, pero jamás tendré verguenza por ese gesto.

Tal vez yo sea engañado muchas veces, pero no dejaré de creer que en algún lugar alguien merece mi confianza.

Tal vez con el tiempo yo reconozca que cometi muchos errores, pero no desistiré de seguir recorriendo mi camino.

Tal vez con el transcurrir de los años yo pierda grandes amigos, pero aprenderé que aquellos que son mis verdaderos amigos jamás estarán perdidos.

Tal vez algunas personas quieran mi mal, pero yo continuaré plantando las semillas de fraternidad por donde yo pase.

Tal vez yo me quede triste al percibir que no consigo seguir el ritmo de la música, pero entonces haré que la música siga el compás de mis pasos.

Tal vez yo nunca consiga ver un arco iris, pero aprenderé a diseñar uno aunque sea dentro de mi corazón.

Tal vez hoy me sienta débil, pero mañana recomenzaré, aunque sea de manera diferente.

Tal vez yo nunca aprenda todas las lecciones necesarias, pero tendré en la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya estan grabadas en mi interior.

Tal vez yo me deprima por no saber la letra de aquella canción, pero estaré feliz con las otras capacidades que si poseo.

Tal vez no tenga motivos para grandes conmemoraciones, pero no dejaré de alegrarme con las grandes conquistas.

Tal vez la voluntad de abandonar todo se torne mi compañera, pero en vez de huir, correré detrás de lo que deseo.

Tal vez yo no sea exactamente quien me gustaria ser, pero pasaré a admirar a quien soy.

Porque al final sabré que asi mismo con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor.
Y si todavía no me convenci de esto, es por que creo en el dicho “todavía no llegó el fin”.

Porque al final no habrá ningún “tal vez” y sí la certeza de que mi vida valió la pena y yo hice lo mejor que podía.
Aristóteles Onassis