sábado, marzo 29, 2008

La esencia del amor...

El amor casi nunca tiene razones, o si las tiene, suelen ir a la rezaga del sentimiento como la cola de un cometa.

Primero, inexplicablemente, se nos descalabra el corazón y luego, tozudamente, el cerebro intenta darle un orden lógico al exabrupto, sin mucho éxito.

Y es cuando el amor hace mella, las estrategias de resolución de problemas, las buenas intenciones y los brebajes no encuentran el camino de la restauración, nada se opone al placer amoroso, nadie puede doblegarlo.

No existen razones manifiestas.

No hay demasiadas justificaciones y explicaciones, sino más bien un rotundo "porque si", tan irracional como hermoso. ¿Y por qué no?

El "te quiero" siempre implica ambición.

Suele incluir un "me perteneces" acaparador, cierta necesidad de posesión.

Un amor no posesivo, toma el anhelo y deja el dominio: "No te quiero para mi, ni siquiera te quiero para nada, sólo me gusta ser un observador de tu ser: ¡qué dicha que existas, independientemente de mi y más allá de mi!.

Para el filósofo Sponville, esa es la esencia del amor: la alegría de que el otro exista.

Así de escueto y maravilloso.

Es una felicidad esencial, radical. ¿Y dónde que la reciprocidad, la lucha por los derechos, el balance dador-receptor?

Queda justo antes: si violas derechos no puede haber alegría de que existas, por que me haces daño.

En condiciones de respetabilidad y reciprocidad, tu existencia se justifica a si misma en el amor, o mejor, el amor se justifica a si mismo en ti.

Los enamorados se miran hasta gastarse, se descubren, se maravillan, se hipnotizan, porque el otro es fuente de éxtasis.

¡Qué alegría que existas!

Quizás esta posición pueda parecer demasiado idealizada, ingenua o romántica, pero en realidad, cuando una pareja no manifiesta, así sea de vez en cuando, el gesto bobalicón típico de quienes están "felices de que el otro exista", es que el amor anda cuesta abajo o se perdió en alguna curva.

Nadie es nadie.

La ambición del otro, el deseo de ser siamés, no corresponde a un amor maduro y despojado de egoísmo.

El auto-respeto no es egoísmo, el absolutismo afectivo, si.

¿Cómo se expresaría un enamorado que se alegra de que ella exista?: "Te quiero porque te quiero, porque se me da la gana y aunque no quieras.

Te quiero cuando te siento coexistir y respirar al ritmo de mi respiración que no cesa de quererte.

No eres mía ni de nadie, te perteneces a ti misma, y yo sólo soy un voyerista que se deleita con tu paso por esta vida, que no es tuya ni mía, y aún así intentamos compartir.

Lo mismo diría una enamorada de su hombre.

El amor es la alegría de que alguien exista.

Lo demás sobra y los demás también.

Es la felicidad sentida de que tu naturaleza me hace cosquillas, justo ahí donde debiera.

miércoles, marzo 26, 2008

Guerreros de la Luz...

Los guerreros de la luz mantienen el brillo en sus ojos.

Los guerreros de la luz se reconocen por la mirada.

Están en el mundo, forman parte de la vida de otras personas y comienzan su jornada sin alforja y sin sandalias.

Muchas veces son cobardes.

No siempre actúan acertadamente.

Sufren por cosas inútiles, tienen actitudes mezquinas, a veces se juzgan incapaces de crecer.

Frecuentemente se consideran indignos de cualquier bendición o milagro.

No siempre están seguros de lo que están haciendo aquí.

Muchas veces pasan noches en vela, creyendo que sus vidas no tienen sentido.

Por eso son guerreros de la luz.

Porque se equivocan.

Porque se preguntan.

Porque buscan una razón, y con seguridad la encontrarán.

Dice el maestro al guerrero, cuando lo ve deprimido:

Tú no eres el que aparentas en los momentos de tristeza. Eres mucho más que eso.

Mientras que muchos partieron (por razones que nunca llegaremos a comprender), tú continúas aquí.

¿Por qué Dios se llevó a personas tan increíbles y te dejó a ti?

En este momento, millones de personas ya desistieron.

No se quejan, no lloran, ya no hacen nada; se limitan a dejar pasar el tiempo, porque perdieron su capacidad de reacción.

Tú, en cambio, estás triste.

Esto prueba que tu alma continúa viva.

Nuestro Pensamiento...

Todo lo que lo rodea en este momento en su vida, incluyendo aquello de lo cual se queja, usted lo ha atraído.

Sé que, en primera instancia, es algo que detesta escuchar.

Inmediatamente dirá: yo no atraje el accidente del automóvil.

Yo no atraje ese cliente.

Yo no atraje esa deuda.

Yo no atraje ... cualquier cosa de la que se esté quejando. Y yo estoy aquí para desafiarlo un poco y decirle, usted sí lo atrajo.

Y la mayoría de nosotros lo atrae por defecto. Aunque creemos que no tenemos ningún control sobre eso.

Nuestros pensamientos están en piloto automático,
nuestros sentimientos están en piloto automático
y, así, todo llega a nosotros por defecto... Sus emociones – su sistema de guía emocional - es lo que le ayuda a comprender lo que está pensando.

Las emociones son ese regalo increíble que tenemos y que nos permiten conocer lo que estamos atrayendo. Desde nuestra perspectiva, solamente existen dos emociones. Con una nos sentimos bien y con la otra mal... La respuesta está justo ahí.
¿Qué estoy atrayendo en este momento?
Bueno, ¿cómo me siento? me siento bien. Si es así, siga haciéndolo...
Cuanto mejor se sienta, más alineado estará.
Cuanto peor se sienta, más desalineado estará.
Lo que usted hace a medida que transcurre la multiplicidad de su experiencia diaria, es ofrecer pensamientos que literalmente formulan su experiencia futura.
Y puede deducirlo por la forma en que se siente...
AQUELLO QUE ESTÁ SINTIENDO
ES UN REFLEJO PERFECTO
DE AQUELLO QUE ESTÁ EN PROCESO
DE VOLVERSE REALIDAD.

Y obtiene exactamente lo que siente más que lo que piensa. Es por eso que cuando se levanta de mal genio al salir de la cama, tiende a seguir igual. Todo el día sigue en la misma forma.

No comprende que con un sencillo cambio de sus emociones, puede cambiar todo su día y su vida.

Si se levanta radiante, teniendo un buen día, y sostiene esa sensación de alegría, en tanto no permita que algo cambie su ánimo, continuará atrayendo, por ley de atracción más situaciones, circunstancias y personas que conserven esa sensación de felicidad...

Cuando somos capaces de abrirnos a eso, las ramificaciones son sorprendentes.

Significa que todo lo que el pensamiento ha creado en su vida, se puede deshacer por medio de un cambio de conciencia...

viernes, marzo 21, 2008

Semana de Reflexión

Has tratado alguna vez de convencer a un ratón a que no se preocupe? ¿Has logrado alguna vez tranquilizar a un roedor? Si tu respuesta es sí, entonces significa que eres más sabio que yo. Porque mis intentos fueron un fracaso. Mis palabras cayeron en pequeños oídos sordos.

No es que el animalito haya merecido las simpatías de alguien porque por él Denalyn lanzó un alarido, y por el alarido, el garaje tembló. Y porque el garaje tembló, yo fui arrancado de la región de los sueños y llamado a defender a mi esposa y a la patria. Estaba orgulloso de ir, de modo que con ánimo resuelto me dirigí al garaje.

El ratón estaba perdido de antemano. Sé jujitsu, karate, tae kwan do y varias otras… frases. Incluso he observado algunos comerciales sobre defensa personal. Ese ratón se iba a encontrar con la horma de su zapato.

Además de todo lo anterior, el pobre estaba atrapado en un contenedor de basura vacío. ¿Cómo llegó allí? Solo él lo sabe, pero no lo quiere decir. Lo sé porque se lo pregunté. Su única respuesta fue una carrera loca alrededor de la base del contenedor.

El pobre estaba asustado hasta la punta de los pelos. ¿Y quién no habría de estarlo? Imagínate atrapado en un contenedor de plástico y mirando hacia arriba solo para ver un gran (aunque simpático) rostro humano. Sería suficiente para hacerte castañetear los dientes.

«¿Qué vas a hacer con él?» me preguntó Denalyn, apretándome el brazo como para darme ánimo.

«No te preocupes, mi amor» le dije en un tono fanfarrón que la hizo desfallecer y que a John Wayne habría llenado de celos. «Ya verás cómo me las arreglo».

Dicho esto, partimos el ratón, el tarro de basura y yo hacia un espacio vacío. «Tranquilo, amigo. En un momento estarás en casa». Él no escuchaba. Cualquiera habría pensado que nos dirigíamos al lugar de ejecución. Si no hubiera puesto la tapa al tarro, el intruso habría saltado afuera. «No te voy a hacer daño», le expliqué. «Solo te voy a soltar. Te metiste en un problema, pero te voy a librar de él».

No se tranquilizó. No se quedó quieto. No… bueno, no confiaba en mí. Hasta el último momento, cuando puse el tarro en el suelo y quedó libre, ¿crees que se volvió para decir gracias? ¿Que se le ocurrió invitarme a comer a su casa? No. Simplemente corrió. (¿Sería mi imaginación o es que lo escuché gritando: «¡Retrocedan! ¡Retrocedan! Miren que Max, el que odia a los ratones, está aquí!»?)

Sinceramente. ¿Qué podría haber hecho para ganarme su confianza? ¿Aprender el idioma de los ratones? ¿Adoptar ojos de ratón y una cola larga? ¿Meterme al tarro con él? Gracias, pero no. Quiero decir, el ratón era todo lo simpático que quieras, pero no valía tanto como para que yo hiciera eso.

Aparentemente tú y yo sí que valemos.

¿Crees que es absurdo que un hombre se vuelva ratón? El viaje desde tu casa a un tarro de basura es bastante más corto que el camino del cielo a la tierra. Pero Jesús lo hizo. ¿Por qué?

Él quiere que confiemos en Él.

Piensa por un momento conmigo en lo siguiente: ¿Por qué Jesús vivió en la tierra todo el tiempo que lo hizo? ¿No pudo su vida haber sido más corta? ¿Por qué no venir a este mundo solo a morir por nuestros pecados y luego irse? ¿Por qué no un año o una semana sin pecado? ¿Por qué tuvo que vivir así toda una vida? Tomar nuestros pecados es una cosa, ¿pero hacerse cargo de nuestras quemaduras de sol, o nuestra inflamación de garganta? Experimentar la muerte, sí, ¿pero tolerar la vida? ¿Tolerar los largos caminos, los largos días y los malos caracteres? ¿Por qué lo hizo?

Porque quiere que confíes en Él.

Aun su acto final sobre la tierra lo hizo para ganar tu confianza.

Más tarde, sabiendo que ya todo estaba terminado, y que así se cumpliría la Escritura, Jesús dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro de vinagre, así es que empaparon una esponja en ella, pusieron la esponja en un palo de la planta de hisopo y la alzaron hasta los labios de Jesús. Cuando hubo recibido la bebida, Jesús dijo: «Todo ha concluido». Con eso, inclinó su cabeza y entregó su espíritu ( Juan 19.28–30 )

Este es el acto final de la vida de Jesús. En la conclusión de su composición terrenal, oímos los ruidos que hace un hombre sediento.

Y a través de su sed -mediante una esponja y un jarro de vino barato- hace su última petición.

«Tú puedes confiar en mí».

Jesús. Labios resquebrajados y boca de algodón. Garganta tan seca que no podía tragar y voz tan ronca que apenas podía hablar. Está sediento. Para encontrar la última vez que sus labios se humedecieron habría que retroceder una docena de horas, hasta la cena en el aposento alto. Después de haber probado esa copa de vino, Jesús había sido golpeado, abofeteado, magullado y cortado. Había llevado la cruz y cargado los pecados y su garganta no tenía ni un poco de líquido. Está sediento.

¿Por qué no hizo algo para evitar eso? ¿No podía? ¿No había hecho que jarros de agua se convirtieran en jarros de vino? ¿No hizo un muro con las aguas del río Jordán y dos muros con las aguas del Mar Rojo? ¿No hizo, con una palabra, que dejara de llover y calmó la tempestad? ¿No dice la Escritura que «cambió el desierto en estanques de agua» ( Salmos 107.35 ), y «la roca en fuente de aguas»?

¿No dijo Dios «Derramaré agua sobre el sediento» ( Isaías 44.3 )?

Entonces, ¿por qué Jesús tuvo que soportar sed?

Mientras nos hacemos esta pregunta, agreguemos un poco más. ¿Por qué se cansó en Samaria ( Juan 4.6 ), se perturbó en Nazaret ( Marcos 6.6 ) y se enojó en el Templo ( Juan 2.15 )? ¿Por qué se quedó dormido en el bote en el Mar de Galilea ( Marcos 4.38 ) y triste ante la tumba de Lázaro ( Juan 11.35 ) y hambriento en el desierto ( Mateo 4.2 )?

¿Por qué? ¿Y por qué tuvo sed en la cruz?

Él no tenía por qué sufrir sed. A lo menos, no al grado que la tuvo. Seis horas antes le habían ofrecido de beber, pero Él lo había rechazado.

Trajeron a Jesús al lugar llamado Gólgota (que quiere decir el Lugar de la Calavera). Luego le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no quiso tomarlo. Y lo crucificaron. Se repartieron sus ropas y echaron suertes para ver qué se llevaría cada uno ( Marcos 15.22–24 ).

Antes de clavarle los clavos, le ofrecieron de beber. Marcos dice que el vino estaba mezclado con mirra. Mateo dice que el vino estaba mezclado con hiel. Tanto la mirra como la hiel tienen propiedades sedativas que adormecen los sentidos. Pero Jesús los rechazó. No quiso estar aturdido por las drogas, optando en cambio por sentir el sufrimiento en toda su fuerza.

¿Por qué? ¿Por qué tuvo que soportar todos estos sufrimientos? Porque sabía que tú también habrías de sufrirlos.

Él sabía que tú te cansarías, te perturbarías y te enojarías. Él sabía que te daría sueño, que te golpearía el pesar y que tendrías hambre. Sabía que tendrías que enfrentarte al dolor. Si no al dolor del cuerpo, al dolor del alma… dolor demasiado agudo para cualquiera droga. Sabía que estarías sediento. Si no sed de agua, a lo menos sed por la verdad, y la verdad que recogemos de la imagen de un Cristo sediento. Él entiende.

Y porque Él entiende, podemos venir a Él.

¿No nos habríamos visto privados de Él si no hubiese entendido? ¿No nos alejamos de las personas cuando no las entendemos? Supongamos que te encontraras muy preocupado por tu situación financiera. Necesitas que algún amigo te demuestre su aprecio y te dé algún tipo de asesoría. ¿Buscarías la ayuda del hijo de un multimillonario? (Recuerda que lo que andas buscando es orientación, no una limosna.) ¿Acudirías a alguien que haya heredado una fortuna? Probablemente, no. ¿Por qué? Porque no te entendería. Y no te entendería porque nunca ha vivido lo que tú has estado viviendo de modo que no puede saber cómo te sientes.

Jesús, sin embargo, sí ha estado y sí lo puede hacer. Él ha estado donde tú estás y puede saber cómo te sientes. Y si su vida sobre la tierra no logra convencerte, lo hará su muerte en la cruz. Él entiende la situación por la que estás pasando. Nuestro Señor no simplemente se conduele o se burla de nuestras necesidades. Él responde «generosamente y sin reprocharnos» ( Santiago 1.5 ). ¿Cómo puede hacer eso? Nadie lo ha dicho más claramente que el autor de Hebreos:

Jesús entiende cada una de nuestras debilidades, porque él fue tentado en cada aspecto en que lo somos nosotros. ¡Pero él no pecó! De modo que cada vez que estemos en necesidad, acudamos resueltamente ante el trono de nuestro Dios misericordioso. Allí se nos tratará con inmerecida amabilidad y encontraremos la ayuda que necesitamos ( Hebreos 4.15–16 ).

¿Por qué la garganta del cielo llegó a estar tan seca? Para que pudiéramos saber que Él entiende; para que todo el que sufre oiga la invitación: «Confía en mí».

La palabra confiar no aparece en el versículo que habla de la esponja y el vinagre, pero encontramos una frase que nos ayuda a confiar. Observa la frase antes de aquella donde Jesús dice que tiene sed: «Para que la Escritura se cumpliera, Jesús dijo, “Tengo sed”» ( Juan 19.28 ). Allí, Juan nos da el motivo detrás de las palabras de Jesús. Nuestro Señor estaba preocupado por el cumplimiento de la Escritura. De hecho, el cumplimiento de la Escritura es tema recurrente en la pasión. Fíjate en esta lista:

La traición de Judas a Jesús ocurrió «para hacer realidad lo que la Escritura decía» ( Juan 13.18 ; véase Juan 17.12 ).

La suerte sobre la ropa tuvo lugar «para que esta Escritura se hiciera realidad: “Dividieron mi ropa entre ellos, y echaron suerte sobre mi manto”» ( Juan 19.24 ).

A Cristo no le rompieron las piernas «para que se cumpliera la Escritura: “Ni uno de sus huesos será roto”» ( Juan 19.36 ).

El costado de Jesús fue horadado para que se cumpliera el pasaje que dice: «Mirarán al que traspasaron» ( Juan 19.37 ).

Juan dice que los discípulos quedaron atónitos al ver la tumba vacía porque «no entendieron la Escritura donde dice que Jesús debía resucitar de entre los muertos» ( Juan 20.9 ).

¿Por qué tanta referencia a la Escritura? ¿Por qué, en sus momentos finales, Jesús estuvo decidido a cumplir la profecía? Él sabía de nuestras dudas. Y de nuestras preguntas. Y como no quería que nuestras cabezas privaran a nuestros corazones de su amor, usó sus momentos finales para ofrecer la prueba de que Él era el Mesías. En forma sistemática fue cumpliendo las profecías dadas siglos atrás.

Cada detalle importante de la gran tragedia se escribió de antemano:

• la traición por parte de un amigo cercano ( Salmos 41.9 )

• el abandono de los discípulos después que lo apresaron ( Salmos 31.11 )

• la acusación falsa ( Salmos 35.11 )

• el silencio ante sus jueces ( Isaías 53.7 )

• el ser hallado sin culpa ( Isaías 53.7 )

• el ser incluido entre los pecadores ( Isaías 53.12 )

• su crucifixión ( Salmos 22.16 )

• las burlas de los espectadores ( Salmos 109.25 )

• las mofas de los incrédulos ( Salmos 22.7–8 )

• las suertes sobre sus ropas ( Salmos 22.18 )

• la oración por sus enemigos ( Isaías 53.12 )

• el abandono por parte de Dios ( Salmos 22.1 )

• la entrega de su espíritu en las manos de su Padre
( Salmos 31.5 )

• la decisión de no romperle las piernas ( Salmos 34.20 )

• su sepultura en la tumba de un hombre rico ( Isaías 53.9 )

¿Sabías tú que en su vida Cristo cumplió 332 profecías diferentes del Antiguo Testamento? ¿Cuáles serían las posibilidades matemáticas que habría para que una persona cumpliera todas estas profecías durante su vida?

(¡Es decir, noventa y siete ceros!) 1 ¡Asombroso!

¿Por qué Jesús proclamó su sed desde la cruz? Para poner una tabla más sobre aquel puente firme por el cual pueda pasar el incrédulo. 2 Su confesión de estar sediento es una señal para todos los que le buscan de que Él es el Mesías.

Su acto final, entonces, es una palabra cálida para los cautos: «Puedes confiar en mí».

¿No necesitamos alguien más en quien confiar? ¿No necesitamos para confiar a alguien que sea más grande que nosotros? ¿No estamos cansados de confiar en personas de esta tierra para que nos entiendan? ¿No estamos cansados de confiar en las cosas de esta tierra para lograr fortaleza? Un marinero que se está ahogando no pide ayuda a otro marinero que se esté ahogando. Un preso no le ruega a otro preso que lo deje libre. Un pordiosero no va a pedir ayuda a otro pordiosero. Él sabe que necesita acudir a quien sea más fuerte que él.

El mensaje de Jesús a través de la esponja empapada con vinagre es este: Yo soy esa persona. Confía en mí.

martes, marzo 18, 2008

Las Personas son únicas...

Para el estadístico, eres una unidad de un todo.
Para el cartero, una dirección.
Para el político, un voto.
Para el fisco, un contribuyente.
Para el físico, una fórmula.
Para el químico, un compuesto de sustancias.
Para el biólogo, un espécimen.
Para alguien que te quiere, eres simplemente tú.

Cuando aceptamos a las personas como individuos únicos significa que las queremos tal como son. Esta actitud no es fácil de alcanzar. Dadas nuestras limitaciones humanas tendemos a idealizar a aquéllos hacia los que nos sentimos atraídos, nos enamoramos de la imagen del otro que nos hemos creado en la imaginación y no de la persona como es en realidad. Ése es el gran peligro al que estamos continuamente expuestos y que tenemos que evitar por todos los medios.

Te quiero porque das sin exigir.
Te quiero porque me invitas a buscar sin temor.
Te quiero porque sonríes sin esperar nada a cambio.
Te quiero porque indagas en mi interior sin entrometerte.
Te quiero porque ves pero no condenas.
Te quiero porque cantas y quiero cantar contigo.
Te quiero porque al vivir sumas mi vida a la tuya.
Te quiero porque eres fuerte sin hacer daño.
Te quiero porque eres delicada sin astucia.
Te quiero porque eres tú y eres única.

Cuando amamos a las personas como son, sin imponerles condiciones ni emitir juicios estereotipados, nos damos cuenta de que los pequeños defectos que éstas puedan tener pierden importancia. Nos damos cuenta de que el pecador no es el pecado personificado y que los fallos humanos suelen ser superficiales. Incluso los peores criminales tienen una fibra sensible enterrada bajo los escombros de una vida rota y fracasada.

viernes, marzo 14, 2008

Un Corazón que escuche...

Un médico psicólogo atendía una consulta en un hospital... sus pacientes eran adolescentes... Cierto día le derivaron un joven de 14 años que desde hacía un año no pronunciaba palabra y estaba internado en un orfanato...

Cuando era muy pequeño, su padre murió... vivió con su madre y abuelo hasta hacía un año... a los 13 muere su abuelo, y tres meses después su madre en un accidente... Sólo llegaba al consultorio y se sentaba mirando las paredes, sin hablar. Estaba pálido y nervioso...

Este médico no podía hacerlo hablar. Comprendió que el dolor del muchacho era tan grande que le impedía expresarse, y él, por más que le dijera algo, tampoco serviría de mucho.

Optó por sentarse y observarlo en silencio, acompañando su dolor.... Después de la segunda consulta, cuando el muchacho se retiraba, el doctor le puso una mano en el hombro: "Ven la semana próxima si gustas... duele ¿verdad?..." El muchacho lo miró, no se había sobresaltado ni nada... sólo lo miró y se fue...

Cuando volvió a la semana siguiente... el doctor lo esperaba con un juego de ajedrez... así pasaron varios meses... sin hablar... pero él notaba que David ya no parecía nervioso... y su palidez había desaparecido... Un día mientras el doctor miraba la cabeza del muchacho mientras él estudiaba agachado en el tablero... pensaba en lo poco que sabemos del misterio del proceso de curación... De pronto... David alzó la vista y lo miró: "Le toca" - le dijo.

Ese día empezó a hablar, hizo de amigos en la escuela, ingresó a un equipo de ciclismo y comenzó una nueva vida ... su vida. Posiblemente el médico le dio algo... pero también aprendió mucho de él... Aprendió que el tiempo hace posible lo que parece dolorosamente insuperable... a estar presente cuando alguien lo necesita... a comunicarnos sin palabras.Basta un abrazo, un hombro para llorar, una caricia... un corazón que escuche.

lunes, marzo 10, 2008

Sobre la importancia de decir que No...

“Hitler pudo perder la guerra en el campo de batalla, pero terminó ganando algo”, dice M. Halter. “Porque el hombre del siglo XX creó el campo de concentración y resucitó la tortura, mostrando a sus semejantes que es posible cerrar los ojos a las desgracias de los demás hombres”.

Tal vez tenga razón: hay niños abandonados, civiles masacrados, inocentes en las cárceles, ancianos solitarios, alcohólicos en el fango, locos en el poder.

Pero tal vez no tenga tanta razón: existen los guerreros de la luz, nunca toleran lo inaceptable.

Las palabras más importantes en todas las lenguas son palabras pequeñas. “Sí”, por ejemplo. “Amor”, “Dios”. Son palabras que salen con facilidad, y que llenan espacios vacíos de nuestro mundo.

No obstante, hay una palabra, también pequeña, que nos cuesta decir.

“No”.

Y nos sentimos generosos, comprensivos, educados. Porque el no tiene fama de maldito, de egoísta, de poco espiritual.

Cuidado con esto. Hay momentos en los que, al decir “sí” a los otros, uno se está diciendo “no” a sí mismo.

Todos los grandes hombres y mujeres del mundo fueron personas que, en lugar de decir “sí”, dijeron un NO rotundo a todo lo que no era acorde con un determinado ideal de bondad y crecimiento.

Los guerreros de la luz se reconocen por la mirada. Están en el mundo, forman parte del mundo, y al mundo fueron enviados sin alforja y sin sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre actúan correctamente.

Los guerreros de la luz sufren por tonterías, se preocupan por cuestiones mezquinas, se consideran incapaces de crecer. Los guerreros de la luz de vez en cuando se creen indignos de cualquier bendición o milagro.

Los guerreros de la luz se preguntan con frecuencia qué están haciendo aquí. Muchas veces encuentran que su vida no tiene ningún sentido.

Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque preguntan. Porque continúan buscando un sentido. Pero, sobre todo, porque son capaces de decir que no frente a lo que resulta inaceptable.

A menudo nos pueden tildar de intolerantes, pero es importante abrirse y luchar contra todo y contra todas las circunstancias, si estamos frente a una injusticia o una crueldad. Nadie puede permitir que, a fin de cuentas, Hitler haya establecido un modelo que pueda reproducirse porque la gente sea incapaz de protestar. Y para reforzar esta lucha, es bueno no olvidar las palabras de John Bunyan, autor del clásico Pilgrim´s Progress:

“Aunque haya pasado por todo lo que he pasado, no me arrepiento de los problemas en los que me metí, porque fueron éstos justamente los que me trajeron adonde quería llegar. Ahora, ya cerca de la muerte, todo lo que tengo es esta espada, y se la cedo a todo aquel que quiera proseguir su peregrinaje”.

“Llevo conmigo las marcas y cicatrices de los combates, que son testigos de lo que viví, y recompensas de lo que conquisté. Son estas queridas marcas y cicatrices las que van a abrirme las puertas del Paraíso”.

“Hubo una época en la que viví escuchando historias de bravura. Hubo una época en la que viví apenas porque tenía que vivir. Pero ahora vivo porque soy un guerrero, y porque quiero estar un día en la compañía de Aquél por quien tanto luché”.

En definitiva, las cicatrices son necesarias cuando luchamos contra el Mal Absoluto, o cuando debemos decir que no a todos aquellos que, a veces con la mejor de las intenciones, intentan estorbar el camino que conduce a nuestros sueños.

viernes, marzo 07, 2008

La Historia del Burro...

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo.
El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino
trataba de buscar algo que hacer.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo
y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas;
que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle.
Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.
El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.

Luego, para sorpresa de todos, se aquieto después de unas cuantas paladas de tierra.
El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.
Muy pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra...
el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.
Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba.
Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...
Usa la tierra que te echan para salir adelante.

Recuerda las 5 reglas para ser feliz:
1- Libera tu corazón del odio.
2- Libera tu mente de las preocupaciones.
3- Simplifica tu vida.
4- Da más y espera menos.
5- Ama más y... sacúdete la tierra porque en esta vida
hay que ser solución, no problema.

martes, marzo 04, 2008

El Conformismo...

El conformismo es una de las causas de la pobreza. El cambio crea prosperidad

¿Por qué la gente se conforma con lo que tiene y vive año tras año, sin prosperar? Mucha gente se jubila y lo único que les ampara es el cheque de la jubilación; otros, ni siquiera eso. Nuestros padres, tíos, parientes llegan a viejos sin haber cumplido sus anhelos.

El motivo fue, que se conformaron con lo que tenían y no empezaron una nueva aventura en su vida, por el temor al cambio y a lo desconocido. Dice un dicho, que al único que le gusta el cambio es a un bebé que tiene el pañal mojado.

La mayoría de nosotros espera a que las condiciones de vida sean insoportables o que nos pase algo grave, para cambiar.

El día que decidamos nosotros podemos cambiar nuestra vida, el día que queramos podemos abrir un libro en vez de escuchar la radio o ver televisión. El día que queramos podemos dejar de escuchar música en nuestro carro y dedicar media hora al día a escuchar algún método que nos enseñe algo nuevo, que haga crecer nuestra habilidad de ganar dinero.

Podemos quedarnos una hora extra en el trabajo por nuestra cuenta para aprender otras posiciones y volvernos más valiosos, o podemos ir a casa a tomar una cerveza y seguir ganando lo mismo y culpar al patrón por lo poco que ganamos.

El día que queramos podemos decidir prepararnos para cambiar de profesión y trabajo, y buscar una vida mejor para nuestra familia. No lo hacemos porque el cambio crea nerviosismo e inseguridad. Otros tienen miedo de comenzar algo nuevo, por el temor al fracaso. Nos conformamos con nuestra situación actual y al hacerlo estamos condenando a nuestros seres queridos, a la vida que nosotros mismos, detestamos.

Nosotros creamos las circunstancias con nuestras decisiones, con nuestras disciplinas diarias. Por ejemplo, si hoy día no aprendemos algo, no es el fin del mundo, no sentimos la diferencia. Pero si sumamos los días, meses y años sin habernos preparado, se convierte en una tragedia. Por ejemplo hay personas que viven 20 o 30 años en Estados Unidos sin aprender ingles. Una mujer llega a los 60 años y todavía sigue limpiando casas, pero a esta edad le duele la espalda y sufre al estar condenada a esa clase de trabajo, por no haberse preparado cuando pudo.

Hoy día podemos empezar nuestra carrera hacia una vida mejor. Pero también podemos no empezar nunca, quejarnos y culpar al sistema y a las circunstancias por nuestra mala fortuna, llegar a viejos y sentir la impotencia de no poder ayudar a nuestros hijos y, todavía encima, ser una carga para ellos. Cuando lleguemos a viejos, nos haremos pesar por nuestros equívocos, pero más nos haremos pesar: Por lo que no hicimos.

Por supuesto nunca es tarde para empezar, porque no importa cuan lejos hemos avanzado en el camino equivocado, hay que darse vuelta de inmediato.

El hombre que fundó los McDonalds lo hizo a los 54 años. El viejecito de KFC (Kentucky Fried Chicken, se hizo millonario a los 66 años, cuando ya estaba jubilado y solo recibía el cheque del seguro social.

Si no estamos contentos con nuestra vida, cambiemos. Nosotros tenemos la capacidad de cambiar nuestra vida cuando lo decidamos, porque no somos plantas. El destino no está escrito, lo creamos nosotros.

La mayoría de la gente quiere seguir con su tren de vida, porque se les hace más fácil, pero si uno quiere algo mejor para sus seres queridos hay que tomar la decisión de cambiar hoy día mismo, porque nunca va a llegar un tiempo mejor.

Para un país, institución o persona, la siguiente frase es 100 por ciento cierta:

“El progreso es imposible sin el cambio”

Mujeres sin palabras...

Cuando una mujer está callada, millones de cosas
dan vueltas por su cabeza.
Cuando una mujer no está discutiendo, está pensando
detenidamente.

Cuando una mujer te mira con ojos llenos de preguntas,
se está preguntando por cuanto tiempo estarás cerca.

Cuando una mujer te responde “estoy bien” tras unos pocos
segundos, no está para nada bien.

Cuando una mujer te mira fijamente, esta deseando que seas suyo para siempre.
Cuando una mujer quiere verte todos los días, quiere que la mimes.
Cuando una mujer dice “te quiero”, eso es exactamente lo que quiere decir.
Cuando una mujer te dice “te echo de menos”,
nadie en este mundo puede añorarte más que ella.

lunes, marzo 03, 2008

Sobre el halcón...

Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al
maestro de cetrería para que los entrenara. Pasando unos meses, el maestro
le informo al rey que uno de los halcones estaba perfectamente pero que al
otro no sabía que le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejo
desde el día que llego.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón,
pero
nadie pudo hacer volar el ave. Encargó entonces la misión a miembros de la
corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún
continuaba inmóvil. Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería
una
recompensa, a la persona que hiciera volar al halcón, a la mañana
siguiente,
vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte, traedme al autor de ese milagro.Su corte
rápidamente le presento a un campesino.

El rey le pregunto;

¿Tú hiciste volar al halcón?

¿Cómo lo hiciste?

¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey ; fue fácil mi rey, sólo corté la
rama, y el halcón voló, se dio cuenta que tenia alas y se largó a volar.

¿ Sabes que tienes alas ?

¿ Sabes que puedes volar ?

¿ A que te estas agarrado ?

¿ De que no te puedes soltar ?

¿ Qué estas esperando para volar ?