viernes, marzo 17, 2006

SEGUIR SOÑANDO

Cuando a veces piensas que ya no queda esperanza, de algún modo descubres algo que nuevamente alimenta tu fe, me pregunto:
Son señales que Dios nos pone o son simplemente cosas que se dan y ya.
Quiero creer en las señales,
Quiero volver a creer en cosas que realmente son ciertas, pero nada anhelo más que soñar como antes, a veces pienso que la sensibilidad la perdí cuando se alejó,
Quiero creer que no, pero no descubro dentro de mí lo que me hacia escribir y soñar despierta como siempre, a veces pienso que no es muy bueno el soñar de esa manera,
Pero también descubro la importancia que tiene eso en mi vida, por eso sumo a mis anhelos este sentir que espero pueda recuperar pronto,
No quiero tener que forzar a que esto regrese, solo quiero sentirlo, solo eso pido.
Yo sé que en algún momento cuando menos me lo espere tendré de vuelta mi sensibilidad, y ahí volveré a agradecer por haberme devuelto la facultad de soñar,
Una vez alguien me agradeció por haberle enseñado a soñar, ahora quiero enseñar a alguien más la mejor manera de ver más allá de lo que sus ojos perciben, espero sólo poder hacerlo, en todo caso primero tendré que recuperarlo, no hay nada que en este instante quiera más que volver a soñar.... Tú no?

Eres importante para mí...

Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos.
A cada uno les dio cuatro moños de color azul, todos con la leyenda "Eres importante para mí" y les pidió que se pusieran uno.
Cuando todos lo hicieron, les dijo que eso era lo que ella pensaba de ellos.
Luego les explicó de qué se trataba el experimento:
Tenían que darle un listón a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándoles el motivo, y dándole el resto para que esa persona hiciera lo mismo.
El resultado esperado era ver cuanto podía influir en las personas ese pequeño detalle.
Todos salieron de esa clase platicando a quien darían sus listones.
Algunos mencionaban a sus padres, a sus hermanos o a sus novios.
Pero entre aquellos estudiantes, había uno que estaba lejos de casa.
Este muchacho había conseguido una beca para esa universidad y al estar lejos de su hogar, no podía darle ese listón a sus padres o sus hermanos.
Pasó toda la noche pensando a quién daría ese listón.
Al día siguiente, muy temprano, tuvo la respuesta.
Tenía un amigo, un joven profesionista que lo había orientado para elegir su carrera y muchas veces lo asesoraba cuando las cosas no iban tan bien como él esperaba.
¡Esa era la solución!.
Saliendo de clases se dirigió al edificio donde su amigo trabajaba...
En la recepción pidió verlo.
A su amigo le extrañó, ya que el muchacho lo iba a ver después de que él salía de trabajar, por lo que pensó que algo malo estaba sucediendo.
Cuando lo vio en la entrada, sintió alivio de que todo estuviera bien, pero a la vez le extrañaba el motivo de su visita.
El estudiante le explicó el propósito de su visita y le entregó tres moños, le pidió que se pusiera uno y le dijo que "al estar lejos de casa, él era el mas indicado para portarlo".
El joven ejecutivo se sintió halagado, no recibía ese tipo de reconocimientos muy a menudo y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados.
El joven ejecutivo regreso a sus labores y ya casi a la hora de la salida se le ocurrió una arriesgada idea: Le quería entregar los dos moños restantes a su jefe.
El jefe era una persona huraña y siempre muy atareada, por lo que tuvo que esperar que estuviera "desocupado".
Cuando consiguió verlo, su jefe estaba inmerso en la lectura de los nuevos proyectos de su departamento, la oficina estaba repleta de reconocimientos y papeles.
El jefe sólo gruñó "¿Qué desea?"
El joven ejecutivo le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró los dos moños.
El jefe, asombrado, le preguntó "
¿Por qué cree usted que soy el mas indicado para tener ese moño?".
El joven ejecutivo le respondió que él lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, además que de él había aprendido bastante y estaba orgulloso de estar bajo su mando.
El jefe titubeó, pero recibió con agrado los dos moños... no muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba.
El joven ejecutivo se despidió cortésmente del jefe y, como ya era la hora de salida, se fue a su casa.
El jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se fue temprano a su casa. En la solapa llevaba uno de los moños y el otro lo guardó en el bolsillo de su camisa.
Se fue reflexionando mientras manejaba rumbo a su casa.
Su esposa se extrañó de verlo tan temprano y pensó que algo le había pasado.
Cuando le preguntó si pasaba algo, el respondió que no pasaba nada, que ese día quería estar con su familia.
La esposa se extrañó, ya que su esposo acostumbraba a llegar de mal humor.
El jefe preguntó "¿Dónde esta nuestro hijo?".
La esposa sólo lo llamó, ya que estaba en el piso superior de la casa.
El hijo bajó y el padre sólo le dijo "Acompáñame".
Ante la mirada extrañada de la esposa y del hijo, ambos salieron de la casa.
El jefe era un hombre que no acostumbraba gastar su "valioso tiempo" en su familia muy a menudo.
Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa.
El padre miró a su hijo, quien a su vez lo miraba extrañado.
Le empezó a decir que sabía que no era un buen padre, que muchas veces se perdió de aquellos momentos que sabía eran importantes.
Le mencionó que había decidido cambiar, que quería pasar más tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenía.
Le mencionó lo de los moños y su joven ejecutivo.
Le dijo que lo había pensado mucho, pero quería darle el último moño a él, ya que era lo más importante, lo más sagrado para él... que el día que nació, fue el más feliz de su vida y que estaba orgulloso de él.
Todo esto mientras le prendía el moño que decía
"Eres importante para mí".
El hijo, con lágrimas en los ojos le dijo:
"Papá, no sé qué decir, mañana pensaba suicidarme porque pensé que yo no te importaba.
Te quiero papá, perdóname..."
Ambos lloraron y se abrazaron.
El experimento de la profesora dio resultado, había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con sólo expresar lo que sentía.

sábado, marzo 04, 2006

El Amor

Una mujer regaba el jardin de su casa
y vio a tres viejos con sus años de experiencia
frente a su jardín.
Ella no los conocía y les dijo:
No creo conocerlos, pero deben tener hambre.
Por favor entren a mi casa para que coman algo.
Ellos preguntaron:
-¿Está el hombre de la casa?
-No, respondió ella , no está.
-Entonces no podemos entrar, dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó,
ella le contó lo sucedido.
-¡Entonces diles que ya llegué invítalos a pasar! .
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
-No podemos entrar a una casa los tres juntos, explicaron los viejitos.
-¿Por qué?, quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:
Su nombre es Riqueza.
Luego indicó hacia el otro.
Su nombre es Éxito
y yo me llamo Amor.
Ahora ve adentro y decide con tu marido a cuál de nosotros 3 desean invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron.
El hombre se puso felíz: ¡Qué bueno!
Y ya que así es el asunto entonces invitemos a Riqueza, que entre y llene nuestra casa.
Su esposa no estuvo de acuerdo: Querido, ¿porqué no invitamos a Exito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo.>¿No sería mejor invitar a Amor?
Nuestro hogar estaría entonces lleno de amor.
Hagamos caso del consejo de nuestra hija, dijo el esposo a su mujer.
Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huesped.
La esposa salió y les preguntó ¿Cuál de ustedes es Amor?
Por favor que venga y que sea nuestro invitado.
Amor se sentó en su silla y comenzó a avanzar hacia la casa.
Los otros 2 también se levantaron y le siguieron.
Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y a Exito:
Yo invité sólo a Amor ¿porqué Uds. también vienen?.
Los viejos respondieron juntos:
-Si hubieras invitado a Riqueza o a Éxito los otros 2 habrían permanecido afuera,
pero ya que invitaste a Amor, donde vaya él, nosotros vamos con él.
Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.
MI DESEO PARA TI ES. . .
Donde haya dolor, te deseo paz y Felicidad.
Donde hay falta de fe en tí mismo, te deseo una confianza renovada en tu capacidad para superarla.
Donde haya temor, te deseo amor y valor.