miércoles, mayo 31, 2006

Extracto de "El Zahir"

El sitio estaba inundado de luz. Ella levantó los ojos cuando entré, sonrió, y siguió leyendo Tiempo de romper, tiempo de coser para las mujeres y los niños que estaban sentados en el suelo, con telas de colores a su alrededor. Cada vez que Esther hacía una pausa, ellos repetían el texto sin levantar los ojos del trabajo.
Sentí un nudo en la garganta, me controlé para no llorar, y a partir de ahí ya no sentí nada más. Simplemente me quedé mi­rando aquella escena, escuchando mis palabras en sus labios, ro­deado de colores, de luz, de gente totalmente concentrada en lo que estaba haciendo.
Y, después de todo, como dice un sabio persa, el amor es una enfermedad de la cual nadie quiere librarse. El que ha sido atacado por ella no intenta restablecerse, y quien sufre no desea ser curado.
Esther cerró el libro. Ellos levantaron los ojos y me vieron.
–Voy a pasear con el amigo que acaba de llegar –le dijo al grupo–. La clase de hoy ha acabado.
Todos rieron y me saludaron. Ella vino hasta mí, me besó en la cara, me cogió por el brazo y salimos.
–Hola –dije.
–Te estaba esperando –me respondió ella. La abracé, apoyé la cabeza en su hombro y empecé a llorar. Ella acariciaba mi pelo y, por la manera de tocarme, yo iba com­prendiendo lo que no quería comprender, aceptando lo que no quería aceptar.–He esperado de muchas maneras –dijo ella, al ver que las lágrimas iban disminuyendo–. Como la mujer desesperada que sabe que su marido jamás comprendió sus pasos y que nunca vendrá hasta aquí, por lo que tendrá que coger un avión y vol­ver, para marcharse otra vez en la próxima crisis, y volver, y marcharse, y volver...

El viento había disminuido de intensidad, los árboles escu­chaban lo que ella me decía.
–Esperé como Penélope esperaba a Ulises, como Romeo esperaba a Julieta, como Beatriz esperaba a Dante para que la rescatase. El vacío de la estepa estaba lleno de tus recuerdos, de los momentos que pasamos juntos, de los países que hemos visitado, de nuestras alegrías, de nuestras peleas. Entonces, miré hacia atrás, hacia el camino que mis pasos habían dejado, y no te vi.
»Sufrí mucho. Entendí que había hecho un camino sin retor­no, y cuando reaccionamos así, sólo podemos seguir adelante. Fui a ver al nómada que había conocido, le pedí que me enseña­se a olvidar mi historia personal, que me abriese al amor que está presente en todos los lugares. Empecé a aprender la tradi­ción tengri con él. Un día, miré hacia un lado y vi este amor re­flejado en un par de ojos: un pintor llamado Dos.
Yo no dije nada.
–Estaba muy dolida, no podía creer que fuese posible volver a amar otra vez. Él no me dijo mucho, sólo me enseñó a hablar ruso, y me contaba que en las estepas siempre usan la palabra «azul» para describir el cielo, aunque esté gris, porque saben que encima de las nubes sigue siendo azul. Me cogió de la mano y me ayudó a atravesar las nubes. Me enseñó a amar antes de amarlo. Me demostró que mi corazón estaba a mi servicio y al servicio de Dios, y no al servicio de los demás.
»Dijo que mi pasado me acompañaría siempre, pero que cuanto más me liberase de los hechos y me concentrase sólo en las emociones, entendería que en el presente hay siempre un es­pacio tan grande como la estepa para llenarlo con más amor y más alegría de vivir.«Finalmente, me explicó que "El sufrimiento nace cuando es­peramos que los demás nos amen de la manera que imaginamos y no de la manera con la que el amor debe manifestarse: libre, sin control, guiándonos con su fuerza, impidiéndonos parar."

lunes, mayo 29, 2006

Extracto de "El Zahir"

Una mañana, un campesino llamó con fuerza a la puerta de un convento.
Cuando el herma­no portero abrió, él le tendió un magnífico racimo de uvas.
«–Querido hermano portero, éstas son las más bellas uvas producidas por mi viñedo.
Y vengo aquí a ofrecerlas.
«–¡Gracias! Voy a llevárselas inmediatamente al Abad, que se pondrá contento con esta ofrenda.
»–¡No! Las he traído para ti.
»–¿Para mí? Yo no merezco tan bello regalo de la natura­leza.
«–Siempre que he llamado a la puerta, has abierto tú.
Cuan­do necesité ayuda porque la cosecha había sido destruida por la sequía, tú me dabas un trozo de pan y un vaso de vino todos los días.
Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios.
»El hermano portero puso el racimo enfrente de él y se pasó la mañana entera admirándolo: era realmente hermoso.
Por ello, decidió entregarle el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con palabras de sabiduría.
»El Abad se puso muy contento con las uvas, pero recordó que había en el convento un hermano que estaba enfermo, y pensó:
«Voy a darle el racimo.
Quién sabe, puede traerle alguna alegría a su vida.»
»Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en el cuarto del hermano enfermo, porque éste reflexionó:
«El hermano co­cinero ha cuidado de mí, me ha alimentado con lo mejor que hay.
Estoy seguro de que esto lo hará muy feliz.»
Cuando el her­mano cocinero apareció a la hora de comer para llevarle su co­mida, él le dio las uvas.
»–Son para ti.
Como siempre estás en contacto con los pro­ductos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.
»El hermano cocinero se quedó deslumbrado con la belleza del racimo e hizo que su ayudante se fijase en la perfección de las uvas.
Eran tan perfectas que nadie las iba a apreciar mejor que el hermano sacristán, responsable de la custodia del Santísi­mo Sacramento y que muchos, en el monasterio, veían como un hombre santo.
»El hermano sacristán, a su vez, le regaló las uvas al novicio más joven, de modo que éste pudiese entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación.
Cuando el no­vicio lo recibió, su corazón se llenó de la Gloria del Señor, por­que nunca había visto un racimo tan bonito.
Al mismo tiempo, se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que le había abierto la puerta; había sido ese gesto el que le había permitido estar ese día en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros.
»Así, poco antes de caer la noche, le llevó el racimo de uvas al hermano portero.
»–Come y que te aproveche.
Pasas la mayor parte del tiem­po aquí solo, y estas uvas te harán mucho bien.
»El hermano portero entendió que aquel regalo estaba real­mente destinado a él, saboreó cada una de las uvas de aquel ra­cimo y durmió feliz.
De esta manera, el círculo se cerró; un círculo de felicidad y alegría, que siempre se extiende en torno al que está en contacto con la energía del amor.

EL ZAHIR – PAULO COELHO

sábado, mayo 20, 2006

El Sexo es...

Según Platón al principio de la creación, los hombres y las mujeres no eran como son hoy; había solo un ser, que era bajo, con un cuerpo y un cuello, pero cuya cabeza tenía dos caras, cada una mirando en una dirección.

Los dioses griegos, sin embargo eran celosos, y vieron que una criatura que tenía cuatro brazos trabajaba más, dos caras opuestas estaban siempre vigilantes y no podían ser atacadas a traición, cuatro piernas no exigían tanto esfuerzo para mantenerse de pie o andar durante largos períodos Y lo que era más peligroso: la criatura tenía dos sexos diferentes, no necesitaba a nadie más para seguir reproduciéndose en la tierra.

Entonces dijo Zeus, el supremos señor del Olimpo: “Tengo un plan para hacer que estos mortales pierdan su fuerza”.


Era como si dos criaturas estuviesen pegadas por su espalda, con dos sexos opuestos, cuatro piernas, cuatro brazos.

Y con un rayo, partió a la criatura en dos, y así creó al hombre y a la mujer. Eso aumentó mucho la población del mundo, y al mismo tiempo desorientó y debilitó a los que en él habitaban , porque ahora tenían que buscar su parte perdida, abrazarla de nuevo, y en ese abrazo recuperar la antigua fuerza, la capacidad de evitar la traición, la resistencia para andar largos periodos y soportar el trabajo agotador. A ese abrazo donde los dos cuerpos se confunden de nuevo en uno lo llamamos sexo. Amor.

viernes, mayo 19, 2006

La historia del burro..

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo.
El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.
Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle.
Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.
El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.
Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.
El campesino miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vió.
Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble:
Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.
Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.
La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra.
El truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.
Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba.
Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos.
¡Usa la tierra que te echan para salir adelante!
Recuerda las 5 reglas para ser feliz:

1. Libera tu corazón del odio.
2. Libera tu mente de las preocupaciones.
3. Simplifica tu vida.
4. Da más y espera menos.
5. Ama más y... sacúdete la tierra porque en esta vida hay que ser solución, no problema.

miércoles, mayo 17, 2006

El Elefante que perdio un ojo...

Un elefante se encontraba all borde de un arroyo.
El agua pasaba, clara y cristalina
Tuvo deseos de beber.
¡Se inclinó sobre el agua, empapó su trompa
y... plouf! ¡"Qué!"
que?... pero es lo que que.. .
AAAaaaarrrrggggghh perdí mi ojo!""
se grito el elefante lleno de pánico.
Efectivamente, su ojo derecho se le había caído
al fondo del arroyo.
El mastodonte pretendió encontrar su precioso globo.
Pero no veia nada.
Entonces impaciente, agitó su trompa en todos los sentidos,
pretendiendo alcanzar su ojo con la trompa en el fondo del
arroyo removió tanto que el agua se volvió turbia.
Cuanto más agitaba la trompa más la arena se alborataba,
Hacienda asi mas dificil encontrar el ojo .
Repentinamente, el elefante se puso a gritar a garganta desplegada
Furioso, levanto la cabeza y vio, sobre una roca a bordo del
agua A una pequeña rana verde.
Que viendo al elefante reía,
y reía...,
Que encuentras tan divertido le dijo el elefente con rabia a la rana.
¡Perdí mi ojo y eso te hace reir?!
La rana respondio
- Lo que es divertido, es ver lo que haces:
¡Calma, todo irá mejor! La rabia y el desespero no te ayudaran
El elefante, un poco avergonzado, siguió al consejo de la rana.
Se calmó y dejó de agitar su trompa.
El agua se volvió a calmar y poco a poco la arena volvió a caer sobre el fondo
Y el elefante vio su ojo, intacto , Lo agarro con la trompa, y se lo volvió a poner ,
en su sitio. Sin olvidar agradecerle a la rana verde.
muchas veces hacemos mas dificiles los problemas y las dificultades
Con la rabia y la desesperacion .
Siempre con tu actitud puedes hacer mas facil y grata la solucion a las dificultades.
Ademas si ries tendras mas ayuda y con la serenidad tendras una vision mas clara de tus posibilidades y tus recursos.
La rabia creara tempestades y mayores dificultades

martes, mayo 16, 2006

Amor...

Piensa en alguien cuyo amor desees. ¿Quieres ser alguien especial para esa persona y significar algo importante en su vida?, ¿Quieres que esa persona te ame y se preocupe por ti de una manera especial? Si es así, abre tus ojos y comprueba que estas cometiendo la necedad de invitar a otros a limitar tu libertad. Es como si la otra persona te dijera: "Si quieres ser alguien especial para mí, debes aceptar mis condiciones, porque en el momento en que dejes de responder a mis expectativas, dejaras de serlo" ¿Merece la pena pagar tanto por tan poco?

Imagina que a esa persona, cuyo especial amor ideal, le dices: "Déjame ser yo mismo". Pretender ser especial para alguien significa, fundamentalmente, someterse a la obligación de hacerse grato a esa persona y, consiguientemente, perder la libertad.

Tal vez prefiero mi libertad antes que tu amor. Si tuvieses que escoger entre tener compañía en la cárcel o andar libremente por el mundo en soledad, ¿qué escogerías?

Dile ahora a esa persona: "Te dejo que seas tu mismo, tener tus propios pensamientos, satisfacer tus propios gustos,...". En el momento en que digas esto, observaras una de estas dos cosas: o bien tu corazón se resistirá a pronunciar estas palabras, o bien, pronunciará dichas palabras de corazón sinceramente, y en ese mismo instante se esfumará todo tipo de control y explotación y posesividad.

"Te dejo que seas tú mismo ". Y observaras también algo más: que la otra persona deja automáticamente de ser algo especial e importante para ti, pasando a ser importante del mismo modo que una puesta de sol y una sinfonía son hermosas en sí mismas, del mismo modo en que un árbol es algo especial en sí mismo y no por sus frutos o la sombra que pueda dar.

"Te dejo que seas tú mismo". Al decir estas palabras te has liberado a ti mismo. Ahora ya estas en condiciones de amar. El amor sólo puede existir en libertad. El verdadero amante busca el bien de la persona amada, lo cuál requiera especialmente la liberación de ésta.

lunes, mayo 08, 2006

Ese olor a mamá...

“Mamita hueles a rico” (eso me dice mi pequeña de 6 años con quien estoy acostada conversando)
Así comienza esta reflexión que hace una madre-; cuando ella le responde a su hija:”pero mi amor, a qué puedo oler si no uso lociones, ni perfumes, ni cremas? Con seguridad no huelo a nada”.
-“Te equivocas, mamita hueles rico, “HUELES A MAMÁ”, me contesta sonriente…”
Esta reflexión con que testimonia una madre, de lo que su hija siente, percibe y recibe de mamá me impacto tanto cuando lo leí por primera vez, que me motivo para reconocer una vez mas lo que es y significa para un hijo, su mamá: la mujer que Dios eligió parafraseando la expresión para que sea mi madre.
Como no rendir homenaje, por su entrega de amor a sus hijos, por su dedicación “tiempo completo” y sin rendir un “jugoso “ sueldo de congresista o funcionario de Gobierno, ni menos tener vacaciones de un día por semana. Y de un mes por vacaciones de fin de año, para ir en viaje de placer con gastos pagados, a las islas del mar Caribe o a otros lugares para hacer turismo…
¿Y la madre del “amor hermoso”, María, como fue con el hijo de sus entrañas: Aquel niño llamado Jesús?
Indudablemente, toda ternura, entrega brindándole cuidados, desvelos, protección, como cuando lo llevaba muy apretadito a su seno materno, en el difícil viaje clandestino a Egipto, alejándose del peligro de muerte, decretando por el cruel rey herodes…Atenta guiando, cuidando, enseñando, educando, formando a su hijo , hasta convertirlo en un joven, en el “hijo del hombre” que sale a la vida para cumplir su misión de anunciar su evangelio del amor, el de la profunda formula:”Ámense los unos a los otros como yo los he amado”, ese amor de Dios , aprendido de su madre, en el calor del hogar de nazareth.
María “hueles a mamá, cuando todos abandonamos a tu hijo al pie de la cruz en el calvario y tu estabas ahí solidarizándote con él, uniendo tu dolor de madre al sufrimiento de Jesús.
Madre tu que no cuentas con el apoyo permanente y responsable del padre, que no quizo ser el esposo fiel, dejándote con la misión de criar y educar a tus hijos, “hueles a mamá”, porque te multiplicas “llena de ternura, de amor, de cariño, de comprensión para ellos”.
Madre, tu que soportas el de la economía precaria, producto de un trabajito eventual de diez a doce horas, sin contrato, “por un salario de hambre”, sin beneficios sociales, sin derecho de atención médica, a descanso según la ley.
Hueles a mamá, cuando todos lo haces para sacar adelante a tus hijos…cocinando, lavando ropa, limpiando casas, aquí allá; o vendiendo periódicos, madrugando para preparar alimentos y ofrecerlos en forma ambulante en ciertas calles o esquinas “estratégicas” y has logrado así educar a tus hijos hasta verlos hechos profesionales, buenos ciudadanos e hijos de dios.
Mes de mayo, mes de la madre, sea ocasión para renovar nuestro compromiso de reconocer su valía, misión divina, en su maternidad y respetarla, promoviendo su dignidad, el respeto a su vida y su integridad. Hagámoslo al modo de actuar de cristo,
Pues con el “evangelio de sus obras y de sus palabras, es un coherente a cuanto ofende la dignidad de la mujer” (mulieres dignatatem, 15 Juan Pablo II)
“hueles a mamá”- Madre Mía_ yo nunca había pensado en ese olor, no lo había llamado así, nunca supe definirlo, pero ahora sé que mi madre ¡huele dulcemente a mamá!


FELIZ DIA MAMÁ

sábado, mayo 06, 2006

Todo y Nada...

Las mañanas son de verdad muy alentadoras, pues en ellas te llenas de energías, nace en ti un nuevo deseo de pensar que estas feliz, que estás a gusto, que estas bien contigo mismo.
Pasadas las horas este sentimiento de plenitud se va haciendo cada vez más efímero, pues ves como minuto a minuto te vas viendo cada vez mas solo ya que esas personas que ocupan tu día y que llenan ese espacio que tienes vacío van haciendo su espacio para sus propias cosas.
Cuando llega la noche es que piensas tengo todo y no tengo nada y es cuando dices: "tanta gente que te quiere y tanta gente que te apoya y te da la mano, debe partir a hacer su propia vida, hacer su propia historia".
Es cuando buscas bajo cualquier medio el no dormir temprano por temor a que los fantasmas de la soledad te visiten, es cuando dices tengo todo y no tengo nada y aunque no soy de las personas que le gusta plasmar dolor o plasmar tristeza, no puedo dejar de sentirme como si la vida me diera todo a cuenta gotas o por partes, como si yo hubiera hecho lo mismo con ella.
Solo me queda el deseo de seguir adelante, de seguir corriendo hasta que las personas y yo mismo me crea que soy en gran parte feliz.