La cura del adiós...

“Vivir es estar siempre preparado para decir adiós,” dijo un amigo mío, en el aeropuerto.
Vamos caminando de un lado a otro, mientras aguardamos la hora de mi vuelo.
“Sin embargo” continúa mi amigo “la naturaleza es sabia.
Cura el alma de la misma manera en que cura el cuerpo.
Pasamos por tres estadios de dolencia, de adiós.
El primero es la negación: ¡esto no es cierto! ¡una cosa así jamás podría ocurrirme!
Después viene la desesperación, la indignación: ¡era verdad! ¡pero esto jamás podía pasarme a mí! Finalmente, viene la aceptación: bien, es cierto, sucedió, ¡ahora es preciso seguir adelante!
Si viviéramos cada una de estas etapas sin vergüenza, sin tratar de acortar camino,
la Naturaleza se encargaría de curar la herida. Pero esta precisa del mismo ingrediente que es necesario para curar los males del cuerpo: tiempo.”

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