Dios aún habla a los hombres... !!!

Un joven había estado en su reunión de estudio de la Biblia de los miércoles por la noche.
El pastor había hablado sobre oír a Dios y obedecer la voz del Señor.
El joven no pudo dejar de preguntarse ¿habla todavía el Señor a los hombres?.

Después del servicio se fue a tomar café y pasteles con algunos amigos y discutieron sobre el mensaje. Varios de ellos hablaron de cómo Dios les había hablado de diferentes formas.
Eran casi las diez cuando el joven cogió el coche de vuelta a casa.
Sentado en el coche empezó a rezar: "Señor, si todavía hablas a la gente, por favor háblame.
Te escucharé y haré cuanto pueda para obedecerte".

Mientras conducía por la calle principal de su pueblo tuvo el extraño pensamiento de parar y comprar un litro de leche.
Meneó la cabeza y dijo en voz alta: "Señor ¿eres tú?". Al no obtener respuesta, siguió conduciendo hacia su casa.
Pero de nuevo le asaltó el pensamiento de comprar un litro de leche. El joven pensó en Samuel y cómo no reconoció la voz del Señor y como el pequeño Samuel corrió hacia Elí. "
De acuerdo, Señor. Por si acaso eres tú, compraré la leche". No parecía una prueba de obediencia muy difícil y, de todas formas siempre podía usar la leche.
Se paró y compró un litro de leche y siguió su camino a casa. Mientras pasaba por la calle Séptima, sintió de nuevo la urgencia: "Tuerce por esa calle". Esto es de locos, se dijo, y condujo hasta pasado el cruce.
De nuevo sintió que debía volver sobre sus pasos por la Séptima, así que en el siguiente cruce dio la vuelta y enfiló la Séptima calle abajo.
Medio en broma dijo en voz alta: "Muy bien, Señor, lo haré".

Condujo a lo largo de varias manzanas, cuando de pronto sintió que debía pararse.
Se acercó al bordillo y miró a su alrededor. Estaba en una zona semicomercial de la ciudad.
No era la mejor, pero tampoco era la peor de las barriadas.
Los comercios estaban cerrados y muchas de las casas estaban a oscuras como si sus habitantes ya estuvieran acostados.
De nuevo sintió algo: "Ve y dale la leche a la gente de la casa de enfrente".

El joven miró hacia la casa. Estaba oscuro y parecía que sus habitantes o estaban fuera o ya estaban durmiendo. No había empezado a abrir la puerta del coche cuando se volvió a sentarse "Señor, esto no es normal.
Esta gente estará durmiendo y si los despierto se van a enfadar conmigo y además voy a parecer un idiota". De nuevo sintió que debía ir y darles la leche.
Finalmente abrió la puerta. "Bien Señor, si de verdad eres Tú, iré a la puerta y les daré la leche. Si quieres hacerme parecer un loco, de acuerdo. Quiero obedecerte.
Me pregunto si esto llevará a alguna parte, pero si no contestan a la primera, me largo".

Cruzó la calle y llamó al timbre. No podía oír ningún ruido en el interior. Una voz de hombre preguntó: "¿Quién es? ¿Qué quiere?" La puerta se abrió antes de que el joven pudiera irse.
El hombre estaba allí parado, en vaqueros y camiseta parecía recién salido de la cama.
Tenía una extraña mirada y no parecía muy contento de tener a un extraño de pie en el umbral de su puerta.
"¿Qué quiere?". El joven mostró el litro de leche. "Tome, he comprado esto para usted"
El hombre tomó la leche y se adentró rápidamente en la casa gritando en español.
Desde el fondo del recibidor surgió una mujer llevando la leche hacia la cocina mientras el hombre la seguía llevando a un bebé en brazos.
El bebé lloraba y el rostro del hombre estaba surcado de lágrimas.
Empezó a hablar mientras seguía llorando.
"En este momento estábamos rezando. Hemos tenido muchos pagos este mes y nos hemos quedado sin dinero. Ya no teníamos leche para nuestro bebé. Estábamos rezando y pidiéndole a Dios que me mostrara cómo conseguir un poco de leche".

Su mujer gritó desde la cocina: "Le pedí que me mandara un ángel con un poco. ¿Eres un ángel?" El joven se metió la mano en el bolsillo y sacando todo el dinero que tenía se lo puso al hombre en la mano.
Se volvió y caminó hacia su coche mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Supo que Dios todavía responde a las plegarias y que todavía habla a su Pueblo.

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